Cantaría victoria
si fuera tu rostro
este día que me asesina
Me confundiría entre tanta distancia
sólo para sobrarle
a la imagen de tu espalda
hecha un puño en mi mano.
Tu voz,
sería la voz que se incendia
entre los pliegues desnudos
de esta boca rota y mía,
esta boca dulce y tuya…
Pero soy gris:
libro de hojas muertas,
medida doliente de la distancia,
sueño hecho un verso estrujado
en el bolsillo.
Cantaría victoria
si el desierto me dejara,
si la nieve,
no me congelara los versos.
Si,
cantaría tus senos
y mis manos en ellos,
cantaría tu espalda
y mi lengua surcándote,
cantaría tu sexo y mi sombra arrodillados,
buscando la seguridad del suelo.
Cantaría ¡VICTORIA!
si no fueras tan parecida
al olvido…
